Por motivos digamos "profesionales" me veo obligada a memorizar montañas de apuntes y libros. Pues, bien, estaba hoy intentando memorizar argumentos de óperas como parte de uno de los temas que tengo que aprender. Ahí estaba yo liada con Verdi (intelectualmente hablando, claro) cuando aparece mi marido. Le pido que, por favor, me pregunte las óperas a ver si me las sé. Me pregunta unas pocas, se parte de risa, me hace muchas preguntas liosas del tipo de ("AH, pero ¿ese no era el padre de ella? ¿pero no se había muerto?") y huye despavorido antes de que empiece a soltarle los argumentos de todas las óperas de Wagner. Pues, nada, yo sigo estudiando toda animosa. Entonces aparece con un folio escrito y me dice: "yo también he escrito una ópera, mira". Os lo transcribo textualmente:
" El Duque de Luna, capitán del faraón, se enamora del Conde de Mantua. Juntos se van a invadir Sicilia en el siglo XIII. Allí se baten en duelo y una gitana le dice que el loro Yago es su hermano. Se compran un reloj Casio, se van a España y Otelo, que se había metido a monja, lo apuñala en un baile de máscaras. Lo condenan a envenenarse si no se muere solo y lo encierran en una cripta con una "pilingui" tuberculosa, hasta que su padre le dice que se case con su hermana, que es hija del faraón que quiere ser dux de Venecia. Entonces quitan el primer acto para que dure más (?) y el rey lo perdona, pero él le hace "la peseta" y se casa con el fantasma de Carlos V, que era princesa de Etiopía".
Y eso que el pobre está acostumbrado a: a) ver óperas sin gustarle cuando me acompaña o salgo yo en algún coro b) aguantar impasible todos mis cotilleos sobre este mundillo . ¡¡¡A lo mejor es precisamente por eso por lo que se ha vuelto loco!!!!