Pues si señores...Tras unos días en el Reino Unido, hoy, después de un retraso de varias horas en el vuelo de regreso, vuelvo a estar en mi casa coruñesa.
La verdad es que mis 5 días en Londres me dieron para bastante, no paramos un solo momento y, una vez más, nos pateamos la ciudad con jornadas de entre 8 y 10 horas a pie...y si se come se come, y si no se come ya se cenará...Ya sabeis
Pues bien, durante estos días de viaje pude asistir primero el sábado día 4 al concierto de la Staakskapelle de Dresden al mando de Bernard Haitink perteneciente a los Proms que se celebran en el impresionante Royal Albert Hall (que no tenía el placer de conocer por dentro). El programa fue el siguiente:
Haydn
Symphony No. 86 in D major
Bartók
Dance Suite
Interval
Dvorak
Symphony No. 7 in D minor
Para comenzar, ambientazo, en una sala enorme y repleta, que se volcó por entero en el concierto a escuchar. Nunca antes he vistoun público con tal concentración ante un concierto: sepulcral silencio, pareciera (incluso por la estupenda acústica del recinto) que estaba escuchando un disco a toda pastilla en mi casa mientras veía un vídeo. Impresionante.
Si el Haydn ya fue muy bueno (Haitink matiza las dinámicas de una manera que da gusto y la orquesta, que se nota que es 'de las buenas', le responde como si ya supieran a la perfección lo que les está pidiendo) y el Bartok 'curioso' (aunque admito que esta Suite de danzas no me entusiasmó especialmente) el delirio llegó con la segunda parte. Primero, antes de que comenzara, un sector del 'gallinero' (que estaba muy muy alto) se levanta y corea una consigna

, que ni yo ni la extrañada china de mi derecha, ni el asombrado matrimonio inglés de mi izquierda acertamos a descifrar, aunque ciertamente todos nos preguntabamos 'What have they said'

Tras este hecho insólito, continuó la fiesta con una Séptima de Dvorak absolutamente memorable: 40 minutos de silencio, de público volcado y empapado de esta obra maravillosa que no conocía, y que tiene un ramalazo romántico de esos que a mi me gustan. Y ¡qué interpretación! Mucho ojo a esas repeticiones del tema al final del primer movimiento en fff que fue para recordar eternamente, o ese recogimiento de la orquesta en un Adagio dramático como pocos. La cosa fue in crescendo continuo con el tercer movimiento, y tras el caurto y último hubo que esperar a un breve pero necesario silencio de un público mudo ante lo que acababamos de presenciar, para pasar a las atronadoras ovaciones (con pateo incluído) que llevaron a Haitink a ofrecer una generosa propina, que desconozco pero que era bastante amplia (unos 10 minutos) anunciada simplemente como 'Another Dvórak' tras la cual estalló el final delirio absoluto con media sala en pie.
La orquesta en pleno se hospedaba en mi hotel, y a Haitink pude verle de lejos metido en el ascensor, cuya puierta se cerró antes de que yo pudiera reaccionar.
La oferta musical acabó ayer lunes día 6 con la primera de las dos únicas funciones de 'La Gioconda' concertante que ofrece el Covent Garden para abrir temporada (la segunda es el día 9 de este mes). El reparto era el siguiente:
Antonio Pappano
La Gioconda:
Violeta Urmana
Barnaba:
Alexandru Agache
Enzo Grimaldo:
Marcello Giordani
Alvise Badoero:
Eric Halfvarson
Laura Adorno:
Mariana Pentcheva
La Cieca:
Jill Grove
Zuane:
Graeme Broadbent
Isepo:
Elliot Goldie
Un Barnobotto:
Matthew Rose
Coro de adultos, coro infantil y orquesta del Covent Garden
He de confesar que no conocía la ópera en profundidad, y que no sabía que tal podía estar, porque al fin y al cabo no es una obra muy frecuente. Me sorprendió muy gratamente la partitura, una mezcla de influencias verdianas y puccinianas, con unos concertantes de una belleza (el de la entrega del rosario y posterior oración del acto I) y espectacularidad (el del caos en la fiesta de Alvise, acto III) que son solo dos ejemplos de una magnífica partitura muy bien orquestada.
Se requieren muchos cantantes de alto nivel, un coro potente y una orquesta muy amplia, es decir, no es nada fácil reunir un equipo que lleve la cosa a buen puerto con nota. Aquí por fortuna hubo un gran equipo.
Si en el primer acto las cosas estaban bien sin destacar (solo una bronca al coro por el ligero desajuste al comienzo, que sería eso, un pequeño percance en una intervención que acabaría siendo imponente en el acto III) la cosa fue continuamente a más, y ya en el segundo acto se mostró que la cosa iba a ser memorable. Pero en ese primer acto hubo una voz que destacó por encima de las demás, la de una extraordinaria JILL GROVE (La Cieca), una contralto con una voz de buen volumen y bello color que supo aprovechar un personaje breve, pero que tiene una de las melodías más bellas de la obra (la canción del rosario) para llevarse merecidas ovaciones al final. Apuntad este nombre. En ese primer acto, otro momento particularmente logrado fue el dúo de la Cieca con Gioconda (una Violeta Urmana que calentaba motores...)
En el segundo acto MARCELLO GIORDANI (quizás enfermo porque alguna nota aislada salió tirante y bebía agua cuando tenía ocasión) cantó su 'Cielo e mar' con una interpretación de primera clase, que le valió los primeros bravos de la noche y que fue el comienzo de una intervención memorable a lo largo de toda la noche: la voz no es especialmente grande ni bella, pero la sabe utilizar con una maestría que tienen pocos y tiene un gusto impagable en su canto. Además las notas agudas son de ley. En estos tiempos que corren, es un buen tenor sin duda y disfruté con su Enzo. Ovación.
La Gioconda de VIOLETA URMANA se reservó en el primer acto (donde ya hubo algún detalle de calidad por su parte), pero a partir del segundo empezó a asomar la gran artista que es: una voz de lírica de una extensión increíble en los dos extremos (sube con la misma facilidad que baja) y unos filados de un gusto exquisito ya sea arriba o abajo. Su larga escena del acto IV fue magnífica para mi gusto, y su interpretación global más que notable. Muy aplaudida
El Barnaba de ALEXANDRU AGACHE tuvo mucha intención dramática, pero la voz, aunque de buen volumen, suena algo hueca. Funcionó bien en su papel de 'malo' malísimo, porque aun siendo en concierto, dio el pego. Muy aplaudido
El Alvise de ERIC HALFVASON fue algo antológico: si a su voz de bajo profunda y penetrante sumamos una presencia escénica imponente, y que dio el personaje tal cual aun siendo en concierto, solo podemos decir de él todo el bien posible. Ovación.
MARIANA PENTCHEVA le prestó su bella voz de mezzo lírica al papel de Laura (que cantará próximamente en Barcelona), luciendose especialmente en sun dúo con Enzo y su escena con Alvise. Muchos aplausos.
Los secundarios todos a buen nivel, especialmente el Barnabita del bajo Mathew Rose.
La orquesta del Covent Garden, una vez superadas las dudas del comienzo (muy bien el violoncello solista que abre la obra) se mostró como una formación de gran calidad. Y el titular del teatro ANTONIO PAPPANO (continuamente ovacionado) concertó muy bien tan difícil obra.
Fuertes aplausos coronaron una velada que tardaré en olvidar, porque descubrí una joyita descocida en una versión de nivel.
Al salir encontramos accidentalmente el backstage (en cristiano los camerinos) y uno que no puede resistirlo allí se metió, a pedir fotos y autógrafos a todos, que se mostraron muy amables.
Los puntos cómicos de esa hora en el backstage los pusieron Eric Halfvason primero diciendo 'Ah eres de Coruña? Deportivo!! Verdaderamente un gran equipo' con su voz cavernosa (si es que al hablar asusta también el hombre y un Alexandru Agache que al comentarle que había cantado un 'Rigoletto' con Moreno que había escuchado me preguntó si tenía la grabación, me pidió mis señas y me dijo: Te escribiré. (Supongo que querrá ver que pueden hacer por él los piratas del Caribe

)
Pues eso dio de si musicalmente mi viaje a Londres, ahora, a aprovechar los escasos 15 dias que me quedan antes de volver a las aulas
