Aquí va el comentario, hasta donde llegue. Me hubiera gustado releer la guía del Idiota (la tengo impresa

) antes de ir, pero fue una semana pesadita, así que nada de lecturas previas.
De todos modos, ni el Idiota ni el programa del Colón son capaces de desembrollar el enchastre de versiones que tengo en la cabeza. Esta fue la de Mussorgsky (no Rimsky) con acto polaco entero. Mi anterior experiencia había sido con orquesta y coro del Marinsky, regie y escenografía del Marinsky, cast ruso completo y Gergiev dirigiendo, así que no vale comparar (en el caso de que pudiera hacerlo de memoria, 9 años después) porque estos son especialistas y lo hacen bien hasta dormidos. Hasta donde recuerdo, aquella fue versión sin Marina, ni Rangoni, ni todo eso que el pobre M.M. tuvo que agregar.
Con agregados queda demasiado largo y pierde concentración dramática: prefiero la versión sin romance, 1º opción de M.M. El problema es que el acto polaco es muy lindo, aquí no es fácil meter tijera (como en "Otras" óperas largas

de sobrante fácilmente identificable). Otro problemazo es la escena final: después de la intensidad de la muerte de Boris, la continuación queda cuestionable, coherente desde el punto de vista narrativo, pero manda el clima al diablo. ¿Alguna de las 124 versiones termina con la muerte de Boris? No recuerdo qué pasó en la del Kirov.
De hecho, en cuanto a la longitud, buena parte del público tuvo el mal gusto de retirarse antes. Las peores fueron un grupo numeroso de adolescentes con sus correspondientes guías (¿estudiantes de alguna provincia, tal vez? ¿Mendoza quizás

?) que se aburrieron al unísono y decidieron irse justo en medio del 1º monólogo de Boris, qué joyitas.
Volvamos a anoche. Stefan Lano dirige. Empieza la ópera con una formidable pifia del corno (o algún instrumento de los que se soplan) que no presagia nada bueno. Lano ya mostró en Bohème su tendencia a usar tempi medio raritos que a una le desacomodan el oído (¿por qué va tan lento este hombre?), pero las cosas terminan acomodándose, la orquesta responde de menos a más y el director también (sin llegar a "qué memorable estuvo la orquesta").
Vestuario/escenografía/regie: un poco monótono, pero eficaz en general para mostrar el clima de culpa, traiciones varias y religiosidad opresiva. El pueblo iba siempre zaparrastroso, pero los aristócratas se paseaban por épocas de lo más heterogéneas: siglo XVI, uniformes estilo KGB o prusianos de la Primera Guerra, vestidos de gala tipo Titanic, etc. De todos modos no resultó molesto ni incongruente el mensaje obvio (ah, el poder es siempre el mismo, qué cosa la historia rusa, etc).
El único momento molesto fue la polonesa: una chica en malla negra de encaje y tacos aguja, estilo Liza Minelli en Cabaret con dos mozos con pantalones negros ajustados y camiseta de gasa negra, haciéndose los sensuales en un baile muy incongruente.
Aquí va foto general:
Yo el fondo no lo veía, estaba en el paraíso, pero lo que se veía estaba bueno.
Lo que se escuchaba: aquí va una parte del cast (7806 personas en escena, como corresponde a estas óperas rusas de cámara). Aclaro que había dos elencos, yo -obviamente- comento el que me tocó. Jalu, ¿cuál viste vos?
Boris: Anatoly Kotcherga

¡Espléndido Boris!!!!!!!!!!!! Hermosa voz, poderosa, muy expresivo, buen actor, etc. Delira y se muere muy bien (aunque cayéndose de una silla, hubiera quedado más imponente caerse de una escalera, como cuentan que hizo Nesterenko años atrás).
¿Qué personaje se supone que es segundo en esta ópera? Una ópera llena de bajos y voces graves que cumplieron muy bien: Pimen (Gui Gallardo), Varlaam (Luis Gaeta), Rangoni (Ariel Cazes).
Para variar, entonces, el tenor mayor:
El usurpador Grigori: Enrique Folger

, otro de excelente desempeño, muy bien Folgeeeeeeeeer.
Las chicas:
La posadera (Graciela Alperyn, la delantera más voluptuosa que vi en el Colón, alevosamente subrayada por el vestuario) graciosa y bien. Marina (Virginia Correa Dupuy) bien también, frívola, malévola y afinada. Xenia, nodriza y zarévich: cumplieron sin estridencias, escasitas pero dignas.
El Inocente (Idiota para los amigos): aparece en el último acto, ya puede cantar como se le dé la gana que el público está casi en coma. El otro Idiota me va a matar: su intervención final es musicalmente muy bella, pero me gusta más la ópera sin Idiota (este estuvo bien, pero no podría asegurarlo a las 12.10 de la noche después de una larga jornada de trabajo)
Y así cerró el Colón, con un espléndido Boris muy adecuado al nivel que supo tener el teatro y al temor que nos espera por dos años ...
Baci,
Maddalena