La semana pasada pasé unos días en Milán por un asunto de trabajo. Aproveché la visita para asistir a dos representaciones en la Scala, de dos óperas "imprescindibles": Lucía di Lammermoor y Dido y Eneas.
En la primera el ambiente era especial pues se trataba de la última vez que Mariella Devia ( de 58 años ) cantaba el rol. A mí siempre me ha gustado cantando Rossini, Donizetti y sobre todo Bellini. Además tengo dos curiosidades discográficas en obras de Rota y Satie, muy agradables de escuchar.
La representación me pareció muy correcta, pero sin nada espectacular en el plano vocal o escénico; ni siquiera la actuación de Mariella que, no obstante, recibió una ovación atronadora, sobre todo en la escena de la locura. El resto del elenco, cumplió sin más y tampoco recogió grandes entusiasmos. Sin embargo, la dirección de Abbado me encantó, en mi opinión lo mejor de la noche.
En cuanto a Dido y Eneas.... La función prometía bastante, con un especialista en música del periodo como Christopher Hogwood y dos cantantes jovenes: Sarah Connolly y Brandon Jovanovich. Se inventaron un ballet con música de Purcell para hacer de prólogo ( siempre es un problema que hacer con obras de poca duración, aún con el ballet no se llegó a la hora y media; en mi opinión, lo mejor es rebajar el precio de las entradas

) y quedó un pegote. La escenografía, espantosa, con truenos y todo para simular la tormenta... Las voces, apenas llegaban al patio de butacas, fila M, donde yo estaba. No quiero ni pensar arriba; es díficil estropear una música tan maravillosa pero a fe mía que casi lo consiguieron....
Además, a la salida caía una tormenta de las de verdad, y me tocó calarme hasta los huesos.
