Francino escribió:
Alberich el Negro escribió:
Sencillamente ocurre que esa Tosca tenía dos importantes lunares y se ha batido con otra gran versión discográfica, más redonda, más homogénea, más perfecta, más convincente...
Debo confesar que me han desconcertado algunos de los últimos comentarios (del mismo tenor que el aquí citado) que se han vertido en torno a la grabación de Tosca de la Callas-De Sabata. En un principio creí que podrían estar hablando de aquella que grabó con Prêtre el año 1964, hasta el punto de pensar que era esa la versión en competencia. Claro, la voz de la griega ya no respondía como hace diez atrás y Gobbi se mostraba mas abyecto que nunca, al no contar con la dirección férrea y casi neurótica de un De Sabata. Simplemente, y a pesar de un correcto Bergonzi (que de Cavaradossi tuvo en realidad bastante poco) y del sonido estéreo, la magia no se volvía a repetir. Pero no, hablaban de la Tosca de 1953 y simplemente no podía creer lo que leía, porque ya no se trataba de defender una versión (el Fidelio de Klemperer, muy buena en todo caso) sino de esgrimir (sin)razones que llegaban, con mucho, al nivel del lugar común y del prejuicio. ¿Acaso toda prestación de Gobbi en el mundo de la discografía es desechable por el sólo hecho de provenir de él? ¿No hay ningún mérito en su enfoque de Scarpia (con De Sabata), si pareciera que nació para encarnar dicho personaje? No seré yo quien defienda un canto que en la mayoría de los casos merecería un serio reproche, pero despachar su prestación en tanto personificación con un lacónico "lunar" o "lacra" me parece un abuso. En cuanto a Di Stefano, sólo diré que el mismo tratamiento resulta, en su caso, escandaloso, considerando el año de la grabación.
Sin acritud.
Bueno, usted mismo sentenció en otro comentario anterior diciendo: "El clásico discográfico por antonomasia del mundo de la lírica: la Tosca de Callas-Sabata". En efecto, Callas y De Sabata, las dos joyas de esta grabación. Ahí estamos de acuerdo.
Ahora bien, sin acritud también le digo que el Mario de Giuseppe di Stefano me parece más un monaguillo que el viril Cavaradossi, y que el Scarpia de Gobbi --aun controlado por De Sabata y mejor de voz que en otros registros o actuaciones en vivo-- me recuerda a un pescadero del mercado de
Campo de' Fiori (ese feísimo
Te Deum, por ejemplo, tan carente de la solemnidad requerida, o la falta de impostación de la voz en el trío del acto II...). El problema de Gobbi no era (o no sólo) que fuera demasiado histriónico en ocasiones, sino ese modo ovejuno de cantar y su feísimo timbre, siempre lleno de nasalidades y de
vibrato caprino... (aunque aquí esté, repito, mucho mejor que otras veces). Por no hablar, también, del flojo y sosete Sagrestano que se nos ofrece.
Por cierto habla usted de Bergonzi y dice que en la versión de 1965 con Prêtre sólo fue "un correcto Cavaradossi", por lo que debo entender que prefiere claramente a Di Stefano en este papel. Y, en tal caso, poco más podemos debatir, la verdad...
Si quiere que le diga la verdad, al margen de sus excelencias --que, por supuesto, las tiene-- creo que la enorme fama de ese producto le viene dada, en buena medida, por el márketing, por el hecho de tratarse de una pareja (¿un trío?) muy bien promocionado discográficamente (y que, en su momento, funcionaba muy bien) y por toda la literatura mitificadora que se ha escrito en torno al mismo: que si la obsesiva dirección de De Sabata y sus reiteradas repeticiones (que duplicaron el presupuesto inicial del proyecto), que si Legge yendo de acá para allá, que si todos los intérpretes agotados de la tensión y de tener que repertir ante las tiránicas exigencias del director, que si los testimonios de la hija de Gobbi, que si los de Perico el de los Palotes... En fin, algo parecido a lo del
Anillo de Solti con sus truquitos, pero en chiquitín (porque es sólo una ópera, no cuatro) y en italiano.