Yo estoy con "el fantasma". Los cantantes, los bailarines, los actores son intérpretes y eso supone que hacen de medio para transmitirnos un mensaje que se inventó el señor compositor / coréagrafo / dramaturgo...
El encanto del arte está precisamente en que ese intérprete puede aportar más riqueza al mensaje inicial: léase vivencias personales, sensibilidad, capacidad actorial, acervo cultural, presencia física y, desde luego, calidad vocal. Además, es bueno recordar que este arte que tanto nos apasiona es esencialmente efímero. A diferencia de un cuadro o una novela, las artes escénicas renacen y mueren en cada representación, con lo cual es sumamente difícil, si no imposible, que se respeten siempre a rajatabla las indicaciones del autor original (si es que se conocen, o se entienden del mismo modo que cuando se concibieron). Por otra parte, sería bastante aburrido estar escuchando la misma ópera desde el s. XVII, por ejemplo, no?
Indudablemente, como se ha dicho anteriormente, el interpréte ideal es aquel que tiene la voz, la técnica y las tablas para transmitir al máximo la idea del autor. Pero a partir de ahí ha de poder hacer una aportación personal (no me refiero a cantar lo que le dé la gana) sin traicionar el original.
Por otro lado, recordad que muchos de nuestros admiradísimos cantantes, a los que se les llena la boca del respeto al compositor y dicen que la partitura lo es todo, etc, etc en ocasiones se olvidan de esas bonitas palabras en el "fragor de la batalla" y sueltan sus buenos calderones y sus sobreagudos para quedar como señores y salir en todas las crónicas (para nuestro regocijo). Sin ir más lejos, acordaos de Callas y su agudo final en el acto II de Aida en México, o de Caballé haciendo algo similar en unas Vespri Siciliani en el Liceo (con el consiguiente cabreo de Domingo).
En la ópera el peso de la tradición también es muy importante y cuando se oyen algunas versiones críticas, respetuosas con la partitura original, la verdad es que decepcionan bastante. A mi, por lo menos, me sucedió al oir la grabación de Lucia de Caballé dirigida por López Cobos o al oir alguna versión dirigida por el estricto Muti.
Bueno no os aburro más, que para eso ya está Wagner! (noooooo, que es broooooma! lo digo por pincharos

)