Pues hoy Pérez de Arteaga ha puesto ese Réquiem de Verdi grabado por Barenboim que se supone que significó el fin de la historia de la fonografía.
Qué quieren que les diga: no comprendo los ditirambos sobre Pape y Kaufmann. Igual el entusiasmo se justifica si valoramos que cada uno, en vez de una voz, luce tres o cuatro. Dos más o menos son apreciables, pero el resto están repartidas entre el crooner falsetero, el amateur engolado y un ventrílocuo.
Ya pueden decirlo Rascacosa o el mismísimo forero Le Gouverneur, por poner dos ejemplos extremos, ésta no es forma de cantar este género:
http://open.spotify.com/track/6LHCnkwZxb1qzVDvGsAuy3A las señoras las pongo mejor, sobre todo a Arteros, porque lo que es Garanca se puede olvidar de este repertorio si no quiere partirse la voz en dos.
En fin, que ni siquiera el sonido me parece tan excepcional como nos vende el egregio crítico.
En el lado positivo, la dirección de Barenboim siempre tiene aspectos lúcidos, como la atmósfera alucinada, casi mahleriana, que consigue en el "Lux Aeterna": atención a esos pizzicati sobre las palabras "Réquiem aeternam".