delaforce escribió:
No.
A mí ese montaje me parece simplemente una banalización, un intento de utilizar con montajes e imágenes que puedan distraer la atención del espectador hacia una música, hacia un drama que no se presta a ello.
¿Sabe usted, Siddharta, cuál sería la verdadera actualización de la historia de Violeta Valéry? Pues, naturalmente, encargar una nueva ópera sobre el tema. Y respetar la obra de Verdi y Piave como lo que es, un drama del siglo XIX, que debemos entender como tal. Con esos "valores de hojalata" (que no lo son, simplemente son valores distintos a los suyos, joven amigo) y ese entorno social sin el que no existe una explicación clara a la conducta de los personajes.
A la hora de poner en escena una obra del pasado, creo que con frecuencia se pone el acento en "reinterpretar la obra para que diga algo al público de hoy". Por supuesto, en ópera, esto es absurdo, pues de ello ya se encarga la música. En el apartado puramente escénico, sin embargo, me parece mucho más interesante que nos ilumine el pasado, como era esa obra en su concepto original, o, incluso, como se entendía en el siglo XIX un drama como Simon Boccanegra, que transcurre en el XIV.
Dicho esto, hay sin duda óperas que se prestan mucho más a experimentar con ellas en la escena. Pero no es el caso de La Traviata.
Querido Delaforce, tal vez la expresión "valores de hojalata" no estuvo demasiado afortunada por mi parte. Nunca empaticé con el personaje de Germont. Entiendo sus valores, comprendo su moral, pero creo sinceramente que un hombre puede lograr, al menos en un pequeño minuto de su vida, rebelarse contra todo aquello que heredó. Porque en Historia es importante comprender que los hombres actúan bajo los principios de su época. Pero no lo es menos ser consciente de que casi siempre hay espacio para elegir otro camino, de que en muy pocas ocasiones alguien actúa movido por los hilos de la sociedad en la que vive. Por eso, de vez en cuando, poner en evidencia sobre la escena la cobardía (y un poco, hipocresía) que hay tras los actos de Germont, no está de más.
En el fondo, tenemos dos concepciones de la dirección de escena, ya he visto.
A mí me parece enriquecedor que el director dialogue con la obra, que una producción, de pronto, nos descubra un detalle del texto o del subtexto que en 800.000 escuchas jamás habíamos percibido. A veces un cambio de las circunstancias espacio-temporales lo logra. Y si es así, soy capaz de disculpar algunas renuncias como aquellas que mencionábamos. Por supuesto, no todo es justificable. Los excesos y divismos no los soporto. Pero la traviata de Carsen, por ejemplo, sacrifica algunas cosas para enseñarnos otras, nada
frívolas, por cierto. A mí me vale.
Y se lo dice alguien que siempre aprecia mucho más de una dirección de escena los pequeños detalles, la dirección artística de los cantantes, que las grandes parafernalias.
Por otra parte, como apasionado de Don Carlos, no creo que le conviniera una dirección escénica demasiado radical. Precisamente la fuerza dramática de la obra reside en su ambientación histórica. Sin embargo, dentro del canon hay cosas y cosas. Harto de las rejas de siempre del Met, me emociono con producciones inteligentes como la del Chatelet, o incluso con algunas cosas de esa producción de Viena, con Urmana (por nombrar a la única que se salva musicalmente).
Perdón Idi, por desviarnos, pero este debate también encaja en la esencia de tu pregunta, creo
Por responderla otro poquito más,
Turandot ha demostrado que su música (más que el texto) gana un interesante matiz con el cambio de época, esta vez futurista, como demuestra la producción de Salzburgo con Gergiev.