Hace años, cuando me emepecé a aficionar a la clásica, descargaba mogollón y compraba poco; ahora, al revés. Aprovecho ofertas y demás para ampliar la discografía, aunque en ocasiones me he gastado un pastón en grabaciones (algunos DVDs de VAI, óperas de Decca...). Sigo descargando, aunque muy poquito. Como soy coleccionista, prefiero tener las grabaciones originales. Antes de comprar un disco, si tengo dudas respecto a su calidad, pido consejo y procuro escuchar fragmentos en internet. Si me convence, lo compro.
En cuanto a lo de conciertos en vivo y demás, tengo poca experiencia -alguna desagradable- por lo que me considero más consumidor de ópera (bueno, y de otros géneros musicales) que espectador.
Un saludo.
