Bueno, pues gracias a Opera Oberta y a los enchufes que uno tiene, ayer pude disfrutar del Rigoletto.
Vayamos por partes:
1. Lo vocal.
Carlos Álvarez: un titán. Lo de terminar el Cortigiani boca abajo, apuntando contra el suelo, no me parece a mí normal del todo. Escénicamente, un monstruo.
Marcelo Álvarez. Gochón, gochón. Sudoroso, libidinoso, calentorro, guarrote: perfecto. Vocalmente me parece que empezó flojito, pero se fue calentando en el transcurso de la función y terminó bordándolo. Qué voz tan estupenda tiene este hombre.
Inva Mula. Me decepcionó un poquito. Me la habíais puesto tan bien que no sé yo muy bien lo que esperaba. Lo mismo que dije para el Cortigiani me sirve ahora para el Tutte le feste: si no hubiera estado tan pendiente de que se le cayera el vestido, habría cantado infinitamente mejor. Unos pianísimos hermosos. Tendré que volver a verla para estudiarla con calma.
Sparafucile, cuyo nombre he olvidado: un troncomóvil. Grande con un armario, pero sin una voz a juego. El dúo con Rigoletto, para mi gusto, catastrófico
Maddalena: una señorita estupenda

Y encima cantaba bien.
Los comprimarios, discretos
López Cobos, ni fu ni fa
2. El montaje.
Voy a despacharme a gusto, que hace mucho que no despellejo herejes...
¡Ay, qué decepción! ¡No salió Graham a saludar! Yo que había sacado las trompetas de Jericó para abuchearle...
a) Rigolettos cyberpunk-sadomaso. Sinceramente, empiezo a estar hasta el gorro de este tipo de montajes. ¿Qué tiene de malo que vayan vestidos de Renacimiento?
b) Desnudos en escena: insuficientes. Así no se atrae a los jóvenes a la ópera
c) "Jodiendo el libreto/porque al director le sale del teto". Casa de Rigoletto: escena entrañable de amor paterno-filial donde las haya. Pues al sr. Vick no le gusta. No. Gilda limpia con asco a Rigoletto, el jorobado le grita lo de Culto, famiglia, la patria, que en lugar de ser una expresión de amor total se vuelve una increpación; Mia figlia addio, casi por móvil, ahí te quedas, Pepe. Gilda es una caprichosa repulsiva - con un cierto aire a la novia de Chuky - y no la hija de Rigoletto. Y de la misma manera, escena después del Cortigiani. Gilda enrojece no por lo que le acaba de pasar, sino por descubrir el gorro de bufón. Fascinante. Como lo de tirarse en la cama del Duque al final del acto: más visto que el tebeo.
d) "Esto no pega ni con cola". Acto III, escena previa y Cuarteto. Maddalena le da largas constantes al Duque en este montaje, no hay nada de nada que pueda justificar que luego quiera salvarlo. Nada. Bueno, el impulso divino o la voz de San Miguel y Santa Catalina.
e) ¿Es necesario pegarle un costillar de cerdo a Rigoletto en la joroba? Porque lo parecía talmente.
f) "Algo bueno habría, Monseñor". El manzano; me hizo gracia. El modelito de Maddalena; alegraba la vista.
g) Lo del peep show ducal. Pos vale. Como lo de las señoritas, primero sentadas, luego ahorcadas. O la fellatio (hablemos latín, que diría el Vizconde de Valmont) que le va a hacer la hija de Monterone al Duque. Se pasaban varios pueblos más en el montaje del Covent Garden.
h) Ay, el modelito Lana Turner/Mae West de Gilda al principio del Acto III. Claro, ya no es virginal ni pura, por eso va de morado, con plumas y salpicaduras en los bajos del vestido (a saber de qué serán...)
i) El sillón de eskai (o como se escriba). Sutil. Realmente sutil.
j) Siempre pensé que era persona de poco vello en el torso, pero tras ver a las gentes de esta producción veo que estoy en la frontera equivocada de la metrosexualidad
k) Ha habido que forzar un poco para llegar hasta esta letra. Pero repitiéndola, tendremos la conclusión sobre el montaje de su seguro servidor,
El Gran Inquisidor