En
diciembre de 2008 Claudia Muzio fue cantante del mes en el foro. No puedo resistirme a copiar aquí unas líneas que, por mediación del forero b, envió el señor Patrón Marchand, don Miguel, recientemente fallecido:
".... Queridos amigos:
Me alegro de que haya surgido un tema sobre el que ha habido una inhabitual unanimidad en un terreno donde la discrepancia ha campeado desde siempre: el “Addio del passato” de LA TRAVIATA llevado al disco por Claudia Muzio, Violetta histórica e idolatrada por millares de fans, el 6 de junio de 1935. Ese registro Columbia fue publicado en un original BQX 2509 basado en la matriz CBX 1364 y después reeditado varias veces en vinilo. En CD lo tenemos, por ejemplo, en una reciente edición de Romophone. La toma utilizada fue la primera. Muzio murió menos de un año después de grabar este fragmento, el 24 de mayo de 1936. Se trata de una toma citada y elogiada en las publicaciones más serias de crítica discográfica y ha ganado el corazón de todos y cada uno de los aficionados que la han escuchado. La Muzio, llamada “la divina” por sus admiradores treinta años antes de la Callas, a través de una voz mórbida y de una interpretación conmovedora como pocas, logra aquí, en opinión de muchos, una cumbre interpretativa que ha tenido pocos parangones en la historia del sonido grabado.
A las notables cualidades artísticas y musicales de Claudia Muzio, intérprete que fuera llamada en su tiempo “La Duse del canto” se agrega en este disco, de manera muy señalada, el hecho de que en el momento de grabarlo ya estaba afectada por una dolencia cardiaca que la llevaría a la tumba antes de que transcurriera un año. O sea, una moribunda encarnando con arte supremo a otra moribunda. Ya en “Teneste la promessa” la soprano logra una comunicatividad única, leyendo la carta (o recordándola de memoria como han hecho tantas colegas) casi como una confidencia desgarradora, íntima, profunda, que quizá nadie debería escuchar. En el aria, los cortes de “fiati” parecen responder por una vez a un verdadero padecimiento físico (que la soprano sufría en carne propia) y los pequeños “glissandi” descendientes, que como cantante de índole verista sabía incluir infaltablemente en ese repertorio, ayudan aquí a que el mensaje dramático de la protagonista verdiana llegue como en ningún otro caso, al alma de los escuchas.
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Bueno; como ven, estoy entusiasmado. Es que la Muzio merece esta mención. Mi madre siempre la recordaba con emoción y lamentaba no haberla visto en LA TRAVIATA. Sin embargo, tuvo la suerte de hacerlo en otras óperas como TOSCA y ANDREA CHÉNIER.
Saludos afectuosos,
MPM ...."