Epicúreo escribió:
Por otro lado, la "consistencia" no es ninguna virtud: se puede ser consistente y coherentemente necio, o racista, o nazi, o cualquier cosa que imaginemos, y no por ello será más aceptable la postura que uno defienda.
Por supuesto, nada nuevo hay bajo el sol. Pero el hecho de que esta cuestión se venga discutiendo desde hace cien años (como mínimo) indica que no es superficial. Por otro lado, la originalidad de Bueno reside en su tesis de que la idea de "cultura" es un mito, que históricamente no es más que la secularización de la idea teológica medieval de la Gracia. El romanticismo alemán fue el principal responsable del surgimiento y desarrollo de este mito, que de manera casi ineludible condujo a fenómenos como el nazismo.
Gustavo Bueno, por otro lado, nunca jamás ha interpretado la realidad en términos de "blanco y negro". Todo lo contrario. Precisamente su anti-dogmatismo le ha llevado a criticar todos los dogmas, entre otros los de la "alta cultura". A propósito, tampoco ha dicho jamás que la "alta cultura" sean un montón de hipócritas que se aburren mientran simulan éxtasis místicos: lo que hace es poner en cuestión el concepto mismo de "alta cultura" (y no es el primero que lo hace, desde luego), y además rechaza entrar en calificativos de tipo personal o psicológico. El Mito de la Cultura es una creación social correspondiente a una etapa histórica muy determinada, que funciona como marco ideológico de unas formas sociales también muy específicas.
Completa, y cordialmente, en desacuerdo.
1. La consistencia y la coherencia sí son virtudes. Y bien importantes. Si no ya me dirán cómo nos las apañamos para discutir y argumentar. Y no: no se pude ser nazi y consistente. Uno de los puntos centrales del ideario nazi es su inconsistente eclecticismo, por ejemplo. La filosofía del hitlerismo será cualquier cosa, amen de deplorable, menos consistente.
2. Las tesis de Bueno no tienen nada de original. A ver si acabo los exámenes y tengo un rato para tirar de biblioteca y explicar esto, desde mi humilde punto de vista.
3. Uno de los problemas de Bueno es precisamente ese autobombo como crítico que recalca en sus intervenciones. Bueno no practica un pensamiento de "blanco o negro", en efecto, pero sí la crítica por la crítica, para estar en el candelero, deliberadamente provocador. Y eso no es filosofía, al menos la que a mi me interesa, y desde luego no la que Bueno practicaba en sus inicios.