mitchum escribió:
la pobreza del Real es muy cierta. hay pobreza de imaginación a la hora de programar, con un director que se trae viejos éxitos de otros teatros por los que pasó. hay pobreza de cantantes, con las primeras figuras a la fuga salvo los amigotes del belga. hay pobreza de conocimientos, cuando se desprecia a los cantantes españoles porque "cantan Verdi como si fuera Puccini". y finalmente, hay pobreza de recursos, con despidos, recortes y austeridad mal entendida.
y si Madrid está hoy a la altura del ROH y de la Scala, yo soy Juana la Beltraneja.
Anda usted sembrado últimamente. Y por supuesto, Mortier no tiene ninguna duda de que usted es Juana la Beltraneja

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gakugeki escribió:
Y qué manía de sacudir al pobre Rimski (y tiene gracia que se ponga exquisitamente filológico y arqueológico quien ha traído al Real la reciente Poppea).
Yo adoro a Rimski (¿cuándo veremos una ópera suya en Madrid?...), pero hay que reconocer que su labor se presta al elogio y al reproche. Por una parte, hay que agradecerle que en su momento, su labor sirvió para rescatar la obra del olvido y darla a conocer al público occidental con un envoltorio más glamuroso, pero por otro lado, no se puede negar que rehizo en buena parte muchas de las intenciones originales de Mussorgsky. Probablemente, con toda su buena intención, y como señal de amistad y respeto hacia el colega, pero alejándose muchísimo del original.
El mismo Rimski veía su labor de orquestación justamente como un vehículo de divulgación de las óperas de sus amigos. Decía que nada impedía que cualquier día se representase la versión original en vez de la suya porque la existencia de la reorquestación no había aniquilado la partitura original.