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Vamos con uno un tanto delirante.
El mismo convulso año en que murió A, director de orquesta especialista en tocar la trompa, B fue pasado por las armas al fracasar la chapuza que organizó. Compartía apellido con otro sujeto, que ni siquiera merece letra, que se casó con C, la nada célebre hija de dos celebérrimos cantantes, D y E, cuya sorprendente condición social no es muy habitual, en origen, entre personas de escenario. Junto con otros mitos de su tiempo, formaron la troupe del Teatro de los Italianos. El bajo legendario, F, resulta que fue antepasado de G, célebre galansote de cine. Sorprendente.
Retomando el hilo, D compartió escenario con H el día del estreno de la última messa di voce. Agotada por los esfuerzos vocales, H se retiró pocos años después. Transcurrida una década de su retiro, el más grande, I, estrenó J, que luego reelaboraría. Ese año, que es lo justifica esta morcilla chauvinista, vio la luz K, que daría nombre a un conocidísimo premio, que en muy pocas ocasiones se ha concedido dos veces a la misma persona. Vamos a fijarnos en uno de esos bilaureados, M, que lo consiguió con N y Ñ. N fue llevada a la ópera muchos años después por O, con P en el papel femenino protagonista. En cuanto a Ñ, fue premiada el mismo año en que M escribió su único libreto para una ópera, Q.
En el título de Q aparece un personaje que fue interpretado por R en una película española, S, el año antes de que P saltara a la fama. Este R, incapaz habitualmente de decir dos frases sin tartamudear, protagonizó años después una divertida y geodésica película donde el populacho canta una cancioncila muy especial, mucho más conocida por otra película.
¿Cuántas VC se ganaron aquel día? ¿Cómo se titula la parodia de Cels Piñol?
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