b escribió:
Die Tote Sadt acaba con la repetición de la canción de
Marietta cantada por
Paul y, en mi opinión, dicha canción es la llave de toda la ópera y, quizá, de sus elucubraciones.
Es una canción "biensonante" armónicamente como corresponde a su supuesto origen popular, pero, a la vez, "manchada" constántemente.
Primero tímbricamente con el espejeante fondo de la celesta consiguiendo reflectar y desviar la luz directa de la sencilla melodía, y luego en uno de los momentos más prodigiósamente escritos por Korngold que magistrálmente, justo cuando se acaba de cantar, presenta la luz mas cegadora con la perorata expansiva de la cuerda expresada armónicamente con la parte MÁS consonante de la obra (es un momento complétamente Hollywood, no extraña nada el éxito futuro del compositor allí) para, a continuación, Korngold ensuciar dicho momento de una manera absolútamente magistral con acordes superpuestos de dominante por parte da la madera (copiados CALCADITOS del
Rosenkavalier) que manchan esa consonancia armónica tan cegadora y esa luz, con disonancia y duplicidad.
Es decir: consonancia-disonancia... realidad-irrealidad= incertidumbre.
En mi opinión esa es la clave sobre la que Korngold pivota en toda la opera y la consecuencia de su fascinación. No me extrañan nada los distintos criterios e interpretaciones expuestos, esa es la consecuencia del éxito del planteamiento propuesto por Korngold, y por haberlo
conseguido (y a las pruebas me remito

) obtiene ese calificativo, en mi opinión, de obra maestra.
Ah, despues de la comentada musicálmente dualidad, también hay que señalar que a continuación Korngold acaba la ópera, sin sobresaltos, con un final plénamente consonante en un largo y evanescente acorde de tónica con su consiguente sensación de reposo.
¿pero cual es la verdad, esa última sensación, o la precedente?...
Desde luego, personálmente, me quedo con las dos, no me preocupa la solución.
Me seduce más quedarme con la llave.

Estoy bastante de acuerdo, aunque la sensación para mí está algo más clara, y en cualquier caso, esa calculada ambigüedad se refiere al
futuro de Paul (será desgraciado, triste, feliz,...) y nunca justifica el suicidio del protagonista.
Matizar otro par de cosillas:
No es que Korngold suene a Hollywood, es que Hollywood suena a Korngold.
A mí un momento particularmente esclarecedor me parece cuando en la última escena entra Frank y se repite este motivo:
llamado Retorno a la Vida (Lebenslustmotiv), presentado por primera vez cuando Paul entra eufórico a su casa creyendo haber encontrado de nuevo a Marietta, y que simboliza la nueva etapa que se abre en la existencia de Paul.
Ya veo, b, que es usted un experto en la ópera. Si no le importa echarme una mano en Mayo (si es que nos queda algo de que hablar, al paso que vamos), le quedaré muy agradecido.
