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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 10 Oct 2018 21:27 
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Tip escribió:
Me fascina este tipo de estadísticas.
Y me sorprende lo de Lorengar, pensaba que ser la reina en Berlín le iba a dejar menos tiempo para otros teatros.

En absoluto. Cantó en muchísimos.

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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 11 Oct 2018 11:57 
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El primer broadcast metropolitano de L'elisir d'amore tuvo lugar en 1942, un debut algo tardío si consideramos que otras óperas de Donizetti, como Lucia de Lammermoor, Don Pasquale y La Fille du Régiment, ya habían sido transmitidas por radio años antes. L'elisir d'amore había sido un medio de lucimiento para Caruso en las dos primeras décadas del siglo XX y el papel de Nemorino fue heredado en la década de 1930 por Gigli y Schipa, quien debutó con esta ópera en en el Met en 1932. En los repartos para esta ópera durante aquellos años también figuraban nombres célebres como Marcella Sembrich, Antonio Scotti, Giuseppe de Luca y Ezio Pinza. Como señala Paul Jackson en el libro "Saturday afternoons at the old Met" (p. 232), el reparto del Elisir de 1942 es menos generoso. Sin embargo, en él encontramos dos importantes nombres de la época: la soprano brasileña Bidu Sayão, de enorme musicalidad y presencia escénica, notable en el repertorio bufo -de gran importancia histórica es su Norina de Don Pasquale, de la que se conservan dos registros, uno dirigido por Gennaro Papi en 1940 y otro por Fritz Busch en 1946- y también en papeles más líricos, como Violetta de La Traviata y Mimì de La Bohème, afortunadamente grabados. Por otro lado, Bruno Landi es el tenor belcantista más interesante de la época, hasta la llegada de Ferruccio Tagliavini al Met en 1947. Su Nemorino sigue la línea ensoñadora de Schipa, aunque los medios vocales de Landi son más discretos. Esto no le impidió abordar con cierto éxito óperas más pesadas, como La Bohème y Rigoletto, de las que existen registros. Como ejemplo de este repertorio -en ocasiones, maltratado por algunos directores y cantantes de entonces-, escuchemos el dúo "Chiedi all'aura lusinghiera" de la citada ópera de Donizetti. Grabación del 3 de enero de 1942, dirigida por Ettore Panizza.

"Chiedi all'aura lusinghiera... Per guarir da tal pazzia" (Met, 1942).


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Bidu Sayão como Adina (Met, 1949).

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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 11 Oct 2018 12:08 
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Por citar otras tres sopranos brasileñas que hicieron carrera, -sin perjuicio de que alguien añada alguna más que se me haya escapado- lejos de alcanzar las calidades de Bidu Sayao, claro está, serían Constantina Aráujo, Niza de Castro Tank y la más reciente Eliane Coelho, soprano para todo de la Ópera de Viena y habitual sustituta en dicho teatro, tanto en papeles italianos como alemanes.

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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 20 Oct 2018 13:41 
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La primera radiotransmisión de una ópera completa desde el Met fue en 1931, aunque años atrás hubo algunas inciativas al respecto que no llegaron a cuajar. Como señala Daniel Snowman en su libro "La ópera. Una historia social (p. 347)":

"En los Estados Unidos de Norteamérica el inventor Lee de Forest persuadió, en 1910, a Gatti-Casazza para que le permitiera colocar un par de micrófonos y un transmisor de radio en el teatro Metropolitan Opera de Nueva York, desde donde, dos noches sucesivas, una señal errática envió un irreconocible simulacro de algunas de las voces más grandiosas del mundo a un puñado de radioaficionados situados en puntos seleccionados de Manhattan y del cercano estado de Nueva Jersey. Al parecer, Gatti sintonizó la emisión desde el teléfono de su oficina, pero siguió mostrándose muy escéptico al respecto".

Como curiosidad, aquellas dos entrecortadas transmisiones fueron los actos segundo y tercero de Tosca (12 de enero de 1910, con Pasquale Amato cantando el papel de Scarpia) y el programa Cavalleria Rusticana/Pagliacci (13 de enero de 1910: Emmy Destinn como Santuzza y Enrico Caruso como Canio). El proyecto no tuvo continuidad y otras inciativas estadounidenses durante la década siguiente -el 21 de enero de 1927, la Ópera de Chicago se sumó a la moda radiofónica emitiendo una escena de Faust con Edith Mason, Charles Hackett, Richard Bonelli y Vanni Marcoux, con la dirección musical de Giorgio Polacco- no persuadieron a Gatti-Casazza, desconfiado por la calidad técnica de estas transmisiones. Para que cambiara de opinión, fue fundamental la tenacidad de Merlin Hall Aylesworth, primer presidente de la emisora NBC, fundada unos pocos años antes (1926). A pesar de las negativas iniciales, Aylesworth convenció al director del Metropolitan de las calidades del medio y terminó firmando un contrato con el teatro para emitir óperas de manera regular. El 23 de diciembre de 1931, Charles Gray, técnico de la NBC, colocó su equipo en el escenario del Met para hacer una demostración privada a Gatti-Casazza, quien escuchó desde su despacho la función de Madama Butterfly, protagonizada por Maria Müller, Giovanni Martinelli, Antonio Scotti y el director Vincenzo Bellezza. Tras algunos ajustes técnicos, el todopoderoso director del Met quedó convencido. Dos días después, el 25 de diciembre, la NBC emitió en abierto la ópera Hänsel und Gretel, quedando así inauguradas las transmisiones periódicas desde el Met.

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La célebre revista Time recogió las impresiones de aquel histórico evento:

"Met on the Air

Tucked away in the sedate red-&-gold interior of the Metropolitan Opera House last week, hidden in wings and footlights, were half a dozen intruders in those almost sacred precincts - microphones. To the "Met" they represented a compromise and a new source of income - an arrangement with National Broadcasting Co. reported to bring $250,000 for 25 broadcast operas. To the U. S. radio audience, it was briefly exciting - speeches by NBC's President Merlin Hall Aylesworth and Board Chairman Paul Drennan Cravath of the Metropolitan, sounds of the orchestra tuning up under Conductor Karl Riedel, echoes of an audience which included many pleased youngsters. Engelbert Humperdinck's "Hansel and Gretel" was the opera, the first whole performance to be broadcast from the Metropolitan. Composer Deems Taylor, official narrator, sat in a little glass booth in one of the grand tier boxes, describing music and action to radioauditors. In another soundproof booth were an expert with score in hand, ready with warnings to tone down drum beats and bass notes, and an engineer watching the volume-registering needle.

Soon after the onset of "Hansel und Gretel" came telegrams of praise. Director Giulio Gatti-Casazza, pleased as Punch, had been popping to & from the backstage office of Press Agent William J. ("Billy") Guard, where a receiving set had been installed. Chairman Cravath was impressed. "A miracle! . . ." said Radio Conductor Walter Johannes Damrosch. The engineers who had succeeded in making the whole country (and several further parts of the world) an opera house, said that the old part-wooden Met was much easier to work with than Chicago's handsome new opera house, whose concrete tends to give off bass echoes.

Only one feature caused protests. Narrator Taylor, thought many, narrated too much and too freely. Suitable were his introduction, name-spelling. Christmas greetings in French, German, Italian. But he talked during the music. Telegrams poured in: "Tell announcer to stop talking so opera can be enjoyed." "Is it possible to have Mr. Taylor punctuate his speech with brilliant flashes of silence?" Next day, during a broadcast of two acts of the 100th anniversary performance of Bellini's "Norma," Narrator Taylor was less garrulous".


En plena época de la Depresión, aquellas primeras transmisiones ayudaron a las finanzas del Met, por entonces en apuros. Y lo que es más importante, acercaron la ópera a los hogares estadounidenses, haciéndola popular. Una muestra de ello es un artículo de la publicación Opera News del 6 de febrero de 1939 titulado "10.000.000 Opera Fans", en el que se estimaba que 10,5 millones de norteamericanos sintonizaban cada sábado la NBC para escuchar la ópera emitida desde el Met.

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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 20 Oct 2018 22:55 
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Ubicación: ¿Invadiendo Polonia?
En efecto, en aquel momento el MET atravesaba un momento delicado: poco después de la retransmisión comentada vino el recorte salarial que provocó el "affaire Gigli", del que supongo nos hablarás. Gigli, si no recuerdo mal, fue el protagonista de la segunda retransmisión radiofónica del MET: una Bohème.

Hänsel y Gretel, por cierto, ha sido una ópera muy radiofónica. También inauguró las emisiones de la BBC, unos cuantos años antes. :P

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Para saber mucho: vivir muchos años, caminar muchas tierras, leer buenos libros o conversar con amigos sabios y discretos. (Baltasar Gracián)


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 Asunto: Re: Grandes momentos del viejo Met.
NotaPublicado: 21 Oct 2018 12:19 
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Registrado: 30 Oct 2008 19:23
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Supermaño escribió:
En efecto, en aquel momento el MET atravesaba un momento delicado: poco después de la retransmisión comentada vino el recorte salarial que provocó el "affaire Gigli", del que supongo nos hablarás.


La situación del Met era complicada (la temporada 1931-32 terminó con un déficit de 497.213 dólares) y la dirección del teatro tuvo que pedir a los miembros de la compañía que redujeran su sueldo. Según puede leerse en el libro de Daniel Snowman que citaba en un post anterior (p. 350):

"Financieramente, las transmisiones habían sido una bendición del cielo. Los primeros tres meses de 1932 supusieron para el Met unos ingresos de ciento cincuenta mil dólares, que necesitaba desesperadamente. Sin embargo, los problemas del Met estaban aún muy lejos de haberse acabado. Gatti había escrito una carta a todo el elenco de artistas solicitándoles que aceptaran una reducción de un 10 por ciento en sus salarios. Pero unas medidas de tal naturaleza podrían suponer, asimismo, tener que romper algunos de los contratos existentes, según reconocía el propio Gatti. Sin embargo, «cuando una casa se está incendiando nadie envía allí abogados y notarios». Finalmente, todo el elenco aceptó el recorte, con la única excepción de Beniamino Gigli, quien para entonces ya llevaba con el Met una docena de años. En abril de 1932, se propuso un recorte salarial voluntario tras revelar que el capital social de la compañía, de 550.000 dólares, y la mayor parte de sus reservas se habían esfumado. El Met, al parecer, se estaba viendo obligado a operar con un déficit que se incrementaba entre veinticinco y cuarenta y cinco mil dólares semanales y se encontraba en serio peligro de tener que cerrar sus puertas. Pero Gigli dijo que no, una vez más. El elenco envío entonces una carta a Gatti, firmada por todos sus integrantes, quejándose del comportamiento de Gigli, encontrándose entre sus firmantes muchos de los nombres más famosos de su tiempo [Bori, Pons, Ponselle, De Luca, Martinelli, Pinza, etc., que encontraron la conducta de tenor como «imperdonable» y al que acusaron de perturbar «la armonía del Metropolitan»].Poco tiempo después, el gran tenor italiano era despedido. Gigli lamentó inmediatamente su postura, ofreciendo diversos compromisos y emitiendo una declaración en la que afirmaba que él habría aceptado el mismo recorte en sus honorarios que todos los demás si ello no hubiera supuesto anular por completo su contrato. En sus Memorias, Gigli reconocía haber actuado de una forma imprudente y carente de tacto, en «un arranque de despecho», aunque en unos momentos en los que se hallaba resentido porque «el todopoderoso Gatti-Casazza» le había conminado a romper su contrato «voluntariamente»."

Gigli regresó al Met en 1939 para cantar un puñado de funciones y de aquella ocasión se conservan los dos últimos actos del broadcast de Aida (4 de febrero de 1939) que el tenor cantó junto a la Milanov, Castagna, Tagliabue y Pinza. En YouTube pueden encontrarse fragmentos de esta histórica interpretación:

Final del acto III.
Final del acto IV.

Volviendo a los años más duros de la Depresión, el Met logró salir adelante gracias al compromiso de algunos miembros de la compañía y a algunas inciativas individuales. Siguiendo con el texto de Snowman (pp.350-351):

"Las retransmisiones fueron solamente una de las vías por las que el Met intentó ampliar sus puntos de apoyo durante los difíciles años de la Depresión. Conforme se iba aproximando su quincuagésimo aniversario, se formó un «Comité para la salvación del Metropolitan Opera», con Lucrezia Bori a la cabeza en calidad de presidenta. Se hicieron diferentes llamamientos en la radio y en la prensa, se enviaron cartas de la propia Bori a los personajes más importantes, a los más adinerados y generosos, además de organizar ingeniosos eventos, incluyendo un baile en el propio teatro de la ópera para el que todas las estrellas pusieron su granito de arena (además de celebrarse un evento sorpresa en el propio escenario en el que el wagneriano heldentenor Lauritz Melchior hizo un número de forzudo de circo junto a la diminuta soprano de coloratura Lily Pons). Además, Eleanor Belmont (nuera de August Belmont, el mismo que había presidido la New York Academy of Music medio siglo antes y la primera mujer en sentarse en el Met Opera Board) creo la «Asociación» del Metropolitan Opera. Según aseguraba la propia señora Belmont, la misión que ella tenía radicaba en permitir que los neoyorquinos comunes y corrientes sintieran que el Met era de ellos, «que era una parte integral de la vida de la ciudad». En pocas palabras, a lo que apuntaba era a la «democratización» de la ópera. La Asociación, que presidía ella misma, era una organización de «amigos» que aportó al Met fondos, que tanto necesitaba, así como apoyo popular. Hasta entonces, el Met propendía a financiar sus déficits a través de un puñado de importantes donaciones de sus patronos más acaudalados. En ese mismo sentido, la Asociación le permitió recaudar sustanciales sumas de dinero a través de una multiplicidad de donaciones más pequeñas, un enfoque relativamente novedoso (no muy diferente del que Merola promovió por primera vez en San Francisco) y ampliamente imitado desde entonces."

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Supermaño escribió:
Gigli, si no recuerdo mal, fue el protagonista de la segunda retransmisión radiofónica del MET: una Bohème.


Unos días antes de aquella Bohème, se transmitió el segundo broadcast (26 de diciembre de 1931): los actos tercero y cuarto de Norma, con Rosa Ponselle, Giacomo Lauri-Volpi -junto a Martinelli, uno de los principales "beneficiados" por la marcha de Gigli, con quien competían en repertorio-, Gladys Swarthout y Ezio Pinza. Respecto a la Bohème que citas -de la que se radiaron sólo los dos primeros actos-, hay una anécdota al respecto que recoge el libro de Daniel Snowman (p. 350):

"El día de Año Nuevo de 1932, Beniamino Gigli y Lucrezia Bori cantaban La Bohème en una función matinal. Hacia el mediodía, una señora llegó a toda prisa a las taquillas del Met preguntando si tenían entradas a la venta. Le contestaron que sí quedaban, aunque le preguntaron que si no sabía que la representación estaba ya por la mitad: «Sí», dio ella jadeante: «¡He oído los dos primeros actos por la radio y es tan maravillosa que quiero ver el resto!»."

Desgraciadamente, de aquella primera temporada de broadcasts apenas hay muestras sonoras. Paul Jackson, en su libro "Saturday afternoons at the old Met" (p. 26), indica que se conserva un breve fragmento de la Manon con Grace Moore y Gigli (5 de marzo de 1932). Para no saturar al personal, en un próximo post comentaremos y escucharemos fragmentos de un broadcast de aquel lejano 1932, que además supuso un importante hito en el Met. :)

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