
Publicada hace unos días la integral Mahler de Bychkov, me llegó la semana pasada. Creo que ha sido grabada de varias tomas en vivo, pues el ruso ha estado programando en los últimos años las sinfonías de Mahler en la temporada de la Filarmónica Checa, de la que es titular desde hace ocho años, y algunas sinfonías ya habían salido al mercado. De hecho se ha producido una desagradable situación con el sello Pentatone, pues parece que no va a sacar individualmente algunas de ellas, por lo que el enfado del melómano es explicable. Yo me olía que iba a pasar esto, así que no me compré ninguna hasta que ha salido la caja.
De momento he escuchado la 8, la 7 y estoy con la 3. La debilidad que siento por la 8 no encaja en el sentir mahleriano mayoritario, pero a mí esta magna obra a medio camino entre la sinfonía, el oratorio y la ópera me parece un símbolo de la civilización occidental: cristianismo y Fausto de Goethe, dos pilares potentísimos.
¿Qué nos ofrece Bychkov? Pues de momento lo esperado en esta etapa de madurez que le convierte, a mi ver, en una de las diez batutas más importantes de nuestros días: el ruso extrae de la partitura todos los detalles de paleta de colores, dinámicas, fraseo... Todo ello a unas velocidades más bien pausadas pero que funcionan magníficamente, no tenemos sensación de lentitud o pesadez. Y todo ello desde una perspectiva claramente romántica, que mira hacia Kubelik (no en vano, estamos además ante una integral interpretada por la Filarmónica Checa), pero Bychkov es mucho más detallista. Ahora bien, no encontraremos aquí lecturas frías y analíticas que parecían imponerse en los últimos años (primero Chailly y luego Jonathan Nott), mirando hacia Segunda Escuela de Viena. Esa perspectiva romántica del director hace que no funcione tan bien algunos pasajes de la 7: no hallaremos ese desquiciamiento de Hermann Scherchen (para mí mi lectura favorita) ni ese paroxismo de Bernstein. Y al final le falta algo más de garra. La 8 presenta una lectura sobresaliente en la primera parte y extraordinaria en la segunda, extrayendo de cada nota todo su potencial sonoro y orgánico. Y está muy bien cantada, que en los últimos años el declive vocal plantea a veces problemas en esta obra para ocho solistas. En la 3, maravilloso en los movimientos lentos. A ver qué tal el final...
Si la integral sigue a este nivel, estamos ante la integral moderna a recomendar. Ni Chailly ni Nott. Por encima también de Sinopoli y tendría que pensármelo respecto a Inbal, que en las sinfonías más ascéticas consigue resultados importantes. También me resulta complicado comparar con Abbado en sus interpretaciones de Berlín y Lucerna, pero es que el italiano tenía un enfoque muy personal (así, en la 7 considero claramente que Abbado es superior). En todo caso, no es fácil lograr una lectura que diga tantas cosas sin caer en manierismos, interpretaciones abigarradas, personalísmos.. y Bychkov, desde unas lecturas que se nos presentan naturales, lo logra.
José Luis Pérez de Arteaga recomendaba como integral moderna la de Edo de Waart, grabada a mediados de los noventa. Lo que ocurre es que es inencontrable, creo que nunca se ha reeditado. Con lo cual desconozco cómo es.