Primer estreno mundial al que tengo el honor de asistir, ninguna autoridad presente salvo los miembros de este foro Dufol, Gato Montés, Mandryka y mi humilde persona (no está Valencia por desgracia con ningún representante oficial que se atreva a asomar la nariz), y he de confesaros que, pese a mis reticencias y a que acudía con muchos temores, ha sido una agradable sorpresa este "Enemigo del pueblo".
Soy de mente abierta, me gusta abrir mis orejas a cosas nuevas y a darles una oportunidad, pero me suelo encontrar con cosas infumables que pese a mi predisposición no consiguen atraparme. Sin ir más lejos, la misma "Café Kafka" del propio Coll, truño considerable donde los haya (en mi opinión), me causó una horrible impresión, con un jovencísimo Coll que ni siquiera supo responder a las preguntas sobre su obra que le hizo un querido (y rebordecido

) compañero de La Panderola, fue un sin sentido.
Y sin embargo hoy me he encontrado con una ópera con una orquestación excelente, apabullante por momentos, una orquesta numerosa (foso grande), con una valencianía reconocible en el papel relevante del metal y la percusión, con pulso y que generaba una tensión dramática que arropaba el buen libreto de Alex Rigola. Dirigida por el propio compositor con mano firme y enérgica controlando absolutamente todos los detalles de una muy complicada partitura, la orquesta ha estado fantástica y ha superado con nota el reto que tenía por delante. Os imagináis un músico ser dirigido por el propio autor vivo de la ópera? Para estar acongojado.
Desde el pasodoble deconstruido de la obertura, la partitura se ha basado a veces en pasajes que recordaban a la zarzuela clásica y a una música con tintes árabes, pero en su conjunto ha sonado bien. Contaba con la ventaja de ser una versión de una obra excelente de Ibsen muy bien adaptada, lo que ha hecho que los apenas 90 minutos que dura (dos actos inteligentemente sin descanso para evitar fugas...) se me hayan pasado volando porque me han mantenido atento en todo momento.
Destaco tres pasajes en concreto: el parlamento del doctor en el primer acto (sabias palabras "razón sin poder es inútil y poder sin razón es peligroso"), la intervención del alcalde en el segundo acto y la (podemos llamarle) aria final del doctor que se transforma en un dueto con su hija Petra donde, oh milagro!! Oh maravilla!! HA HABIDO MELODÍA!!! Os lo juro, son tres momentos con una melodía claramente reconocible y de gran belleza (sobre todo el dueto final) Os prometo que no daba crédito a lo que estaba oyendo y me produce una tremenda alegría. Señores compositores contemporáneos , no hace falta que los cantantes canten atonal, que molesta y rechina a los oídos, la melodía es bella y es la base de la ópera. Fuera de esos tres pasajes, Coll abusa de la modernidad establecida por decreto de que en una obra contemporánea los cantantes han de sonar como si les dieran pisotones y eso les provocara berridos inconexos.
Las voces? Todas pequeñas y muy muy justitas con una dicción deficiente (y eso que era en español...) Moisés Marín en concreto me ha decepcionado como alcalde y el único que se ha medio salvado es José Antonio López que ha compuesto un doctor con una razonable presencia baritonal. El coro magnífico tanto cuando interviene desde el fondo de la platea como subido a escena, la producción simple pero chula con el mar y unas dunas (por lo visto todo el presupuesto se lo ha llevado Francisco Coll) y vestuario e iluminación correctos.
Lo dicho y perdón por repetirme, una muy agradable sorpresa y la certeza de que el valenciano Francisco Coll es un compositor con mayúsculas. Pueden atreverse a venir a verla que no les va a decepcionar. Ánimo querido Tip!