Nosotros también fuimos a verla y, para ser sinceros, salimos bastante decepcionados.
Antes de nada, reconocemos que nos sacan de El cascanueces y de El lago de los cisnes y estamos perdidos, pero esperábamos mucho más de una ópera de Tchaikovski.
Desde el comienzo y hasta la segunda parte del segundo acto la música carecía de armonía y no tenía nada que ver con lo que los personajes cantaban e interpretaban. Si a esto le añadimos el alto volumen del cine que llegaba a distorsionar el sonido, las continuas idas, venidas, correteos y risotadas sin ton ni son de los muchos personajes que estaban en escena, esta primera parte ha resultado bastante caótica y ensordecedora
La segunda parte mejora, la música nos resultó más armoniosa y llegaron, a nuestro parecer, los tres mejores momentos:
1-El aria de Lenski. Kuda, kuda…
2-El dúo Lenski – Oneguin antes del duelo
3-El aria de Gemin. El amor no tiene edad
En general tampoco ayudó ni el libreto, que es de lo más absurdo y no ha sabido sacar provecho de un argumento que, aunque ñoño, podría haber dado bastante juego, ni la falta de expresividad de Tatiana que se limitó a tener dos caras a lo largo de toda la función, en la primera parte catatónica perdida y en la segunda flipada.
Como muy positivo y sorprendente destacamos el idioma ruso en el que se representó la ópera que resultó sonar más suave y agradable de lo que imaginábamos. Las voces sí que nos gustaron bastante, Gremin algo agotado en su aria, y el coro muy bueno.
Aun así, nos parece que de ir a verla al Real en la nueva temporada, ¡Nyet!

Besos y abrazos