Noche de ópera para recordar.
Empezando por la orquesta y el coro, IM-PRE-SIO-NAN-TES. Todo lo que se diga se quedaría corto. Diría que nunca en mi vida he escuchado una conjunción más perfecta en una orquesta de gran formato... y el formato era MUY grande, demasiado grande para acompañar adecuadamente a los -pobres- cantantes en algunos momentos... eso sí, toda la escena inicial de poner lo pelos de punta.
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O'Neill: para mi gusto muy bien, teniendo en cuenta las dificultades de su papel. Aunque a la voz le falta squillo para acercarse a los modelos que suelen asociarse al personaje, cantó su parte sin aparentes dificultades (lo cual ya es decir mucho), teniendo en cuenta además que sus bozinazos suelen coincidir con momentos de gran volumen por parte de la orquesta (excesivo aquí), por lo que resultó el más perjudicado en el "intercambio" con Sir Colin. Perfectamente matizado en lo momentos más intimistas.
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Schwanewilms: la voz es muy hermosa y está muy bien controlada, pero la cantante adolece de manera evidente de falta de italianidad. Tal vez por ello no me terminó de convencer 100%, a lo mejor también tiene que ver la comparación con sus compañeros protagonistas, uno o dos puntos por encima. Ahora bien, en "su" momento, la escena del sauce, irreprochable.
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Finley: MEMORABLE. La gran belleza de su voz, de barítono auténtico, ya la conocía de su recital reciente en La Zarzuela. Faltaba por tanto comprobar sus prestaciones en ópera. Pues bien, la prueba ha sido superada y con sobresaliente. Perfecto en la plasmación de la complejidad del personaje mediante una impresionante variedad de recursos VOCALES (sin necesidad de recurir a excesos histriónicos, cosa que es desgraciadamente frecuente), que este papel requiere. Qué forma de decir, por ejemplo, las frases del supuesto sueño de Cassio ("Desdemona soave!-Il nostro amor s'asconda..."). Un cantante en definitiva por el que realmente vale la pena pagar una entrada, y de estos no hay muchos. Me inclino ante sus fans irredentos (¿o debería decir irredentas

)del foro (entre los cuales paso a incluirme) por su buen gusto.
El resto... ¿acaso le importan a alguien? Bueno, hubiera sido de agradecer para Cassio un tenor de más nivel, puestos a pedir.
Davis al margen del problema ya comentado del excesivo número de profesores en la orquesta, realizó una lectura que supo poner de relieve las virtudes musicales (que las tiene y muchas) de esta ópera (dicho sea de paso, acustica excelente la del Barbican); control absoluto de escenas y concertantes que evidenció un concienzudo trabajo previo. Por destacar algo, la sección de viento, brillantísima.
Lo diré, y leerlo bien porque no me lo veréis escrito muchas veces.
VIVA VERDI!!! (éste, y así, por lo menos)