Yo lo que no entiendo es que se utilice la venta de entradas como medida de la relevancia o éxito artísticos. Por esa regla de tres, pues ponemos todas las noche
El Rey León en el Real , el Liceo, etc. , y resuelto el problema. Claro que las cuentas han de cuadrar lo más posible, pero si nos regimos exclusivamente por criterios de "éxito en taquilla", lo más probable es que reduzcamos el repertorio a un puñado de títulos, y aun así...
No sé cuál es la situación en Barcelona, pero en Madrid me imagino que también tendrá su impacto el precio de las localidades que, si no me equivoco , ha subido bastante estos últimos años. La verdad que pagar 300 y pico euros por una butaca de patio, o ochenta y tantos en galería, no creo que se le exija a los espectadores en teatros de temporada en casi ninguna parte de Europa.
Lo del éxito de taquilla del
Tristán , por la razón que sea (yo ya he dicho que me pareció--la noche del estreno--un espectáculo soberbio) es casi milagroso...hasta el mismo G. Alonso la ha subrayado. Pero tampoco es razonable esperar que un estreno mundial de un compositor muy prestigioso, pero relativamente desconocido a este lado del Atlántico, genere tortas por comprar entradas... Pero ello no desmerece (ni confirma, claro) la calidad del título.