Una ópera pasable.
Sí, tengo que decir que mis expectativas eran más altas aun ya sabía a qué atenerme cuando me llegaron pocas buenas impresiones de gente que asistió al ensayo general.
Charles Wuorinen compone en un estilo muy cercano a la Escuela de Viena, y he tenido (como ya me habían advertido) la sensación de estar oyendo a Berg o al Schönberg de "Erwartung". Aunque el atonalismo es difícil no está mal para una ópera atonal estrenada en 2014. Es más, díría que me he encontrado en una situación parecida a "Il Postino", en lo que escuchaba una obra nueva compuesta en un estilo ya muy clásico. Y quizá por esto mismo la música no me ha disgustado. A diferencia de la "Lulú" de Berg la partitura pretende ser oscura, densa, que no deja espacio ni para pasajes ligeros (sí, en el atonalismo puede haberlos ¿quién no piensa en ello cuando escucha la escena orgiástica de Moisés y Aarón o en lo ágil del Filmmusik del acto segundo de Lulu?). Me gustó la introducción orquestal breve, así como el momento final de Ennis, con un dramático acompañamiento de cuerdas, así como la frase "Jack, I swear" totalmente
a cappella. O por ejemplo la intervención de las trompetas, magníficas.
Tanto él como la libretista y escritora de la novela
Annie Proulx prometían una historia más dura, pero aun cuando el texto es más desgarrador en algunos momentos yo no vi la mayor dureza por ninguna parte si excluimos a la partitura. Dramática, sí, pero como lo puede ser la película. Si acaso el libreto incluye más tacos o da más protagonismo a personajes como Alma o el suegro de Jack. Bien es cierto que los momentos finales de Ennis tienen vocación de arias o grandes escenas operísticas tradicionales, o los monólogos de la pobre Alma, esposa del anterior.
De esta partitura,
Titus Engel realizó una buena interpretación, como ya hiciera con "La Página en Blanco".
La puesta en escena de
Ivo van Hove no pretendía ser innovadora, simplemente funcional debido a lo complejo que debe ser cambiar de lugar con tanto realismo como en la película. Y este carácter funcional ayudaba a entender la historia, aunque tenga sus inconvenientes: cuando transcurre su vida fuera de la montaña vemos un escenario repleto de muebles que tiene que hacer de las casas de Jack, Ennis así como el hotel donde transcurren sus encuentros amorosos (una bella escena en la película), que no resulta precisamente fácil para la vista. No obstante me parecía precioso cuando el escenario estaba desnudo y sólo funcionaba con las proyecciones de imágenes bellas de montaña, vídeos de rebaños de ovejas, mientras vemos a Jack y Ennis montar sus tiendas o hablar frente a una hoguera. Otro momento de gran belleza lo tenemos en el final, con todo el fondo negro que representa la tristeza de Ennis y los padres de Jack, en el que se proyecta una luz tenue que a su vez proyecta -valga la redundancia- una tenue sombra, o en la escena de la camisa con la montaña en blanco y negro. Y como dice Waltraute, con su "momento micolor"
Además, en los cambios de escena podíamos ver la plataforma de las casas-muebles deslizarse y en el fondo del escenario este cambio era iluminado por luces, que bañaban la sala en un precioso color dorado. De veras que se disfrutan estos momentos de luz y movimiento, demostrando la gran capacidad de la máquina escénica de nuestro Real.
Tom Randle interpretó bastante bien para mi gusto a Jack Twist, tanto que pensé que él era el protagonista musical de la partitura. Claro que a partir de la mitad de la obra se revierte la situación,
Daniel Okulitch consigue lucirse con los desgarradores momentos musicales finales de Ennis del Mar, en las que tiene que gritar su dolor en varias escenas, en la penúltima (en la casa de Jack) con una fuerte réplica de la orquesta o en la última (¿En la montaña? puede deducirse) con la camisa de Jack. En estos momentos el barítono echó mano de sus tablas escénicas.
No obstante, pienso que los recursos vocales de Okulitch son inferiores a los de Randle, que sin ser Peter Seiffert canta -lo que la partitura le permite- hasta con cierto gusto y confianza. Y su actuación también me parece superior a la de su colega barítono. En las primeras escenas podíamos ver una soltura y campechanía del personaje de Jack aún mayor que la que Jake Gyllenhaal demuestra en la película.
El resto de artistas pues cumplidores:
Heather Buck (Alma) y
Hannah Esther Minutillo (Loreen) interpretaron a las esposas de nuestros protagonistas correctamente, aunque ninguna me despertara entusiasmo. Quizá los agudos de la soprano Buck. Minutillo será el segundo reparto de "Los Cuentos de Hoffmann", veremos qué tal se desenvuelve como Nicklausse.
No me ha convencido demasiado la voz de
Ethan Herschenfleld, un poco gutural para mi gusto. Pero no voy a quitar méritos al gran villano de esta historia, en su doble rol de capataz explotador y del malvado suegro de Jack.
A destacar el tenor
Ryan MacPherson con su potente y bella voz de tenor de carácter. Sin duda alguna un comprimario a seguir, y al que algún día pueda ver en un comprimario de más enjundia como Spoletta o un protagonista como Mime.
Por último, ha sido un placer encontrar a dos veteranas tan queridas por mí, como
Hillary Summers y
Jane Henschel aunque no se hayan podido lucir demasiado debido a sus escuetos, especialmente la segunda; a la que encontré un poco fría.
Esta obra ha tenido una gran repercusión internacional, y eso pude percibirlo escuchando más conversaciones en inglés, italiano o alemán que en otras ocasiones. El teatro no estaba lleno pero altamente ocupado, más que en La Conquista de México. Había mucha gente joven en la cola del último minuto e incluso una media hora antes de la función. Sí, el teatro habrá perdido en términos económicos pero la asistencia me ha parecido un éxito para tratarse de una obra de estreno (superada sólo por las de Disney y el Postino) y una obra atonal, una combinación difícil para buena parte del público. Por otro lado fue aplaudida con cierto entusiasmo, con ovaciones que pude escuchar para los protagonistas y para el compositor, que ha salido a saludar (Estaba en la segunda planta ¿se dieron deserciones en otros sitios? Yo no las vi). La música no me ha parecido la panacea pero es reconfortante ver que en cierto punto el Real se ha sumado un éxito ni tan maravilloso ni tampoco discreto. Sumo esta interesante producción en el haber ya conformado por The Perfect American, Il Postino y La Conquista de México. En definitiva, recomendable a pesar de que personalmente le haya puesto el calificativo de "pasable".