Pp F escribió:
Yo me lo pasé bomba en la función del domingo 27/dic, … pese al tenor
En primer lugar, por la escena (como suma de escenografía y dirección de actores), que ayudó bastante a la obra. Tercer acto magnífico e impecable, con impactante final “praeter-libretum”: sin el niño presente, pero obligando a Pinkerton a presenciar el suicidio.
En el segundo acto, la idea (excelente en principio) de resaltar la escena de la carta al pasarla a un plano elevado y profundo, quedó frustrada: dificultaba la audición de los cantantes y perdía fuerza paulatinamente, desaprovechando ese momento cumbre que es el “che tua madre dovra”.
En honor a la verdad, y como digo más adelante, los ojos los tenía puestos en Maazel, y desde el lateral del cuarto piso, tampoco es que sea el más indicado para profundizar en la escena . Pero, insisto, ayudó a la obra, que es lo que importa y lo que pocos consiguen.
En segundo lugar, por la soprano Oksana Dyka. Un cañón en el primer acto (aunque con exceso de “piñón fijo”), variada en el segundo (cierta debilidad en centro y graves, atascándosele la parte central de “un bel di”) y estratosférica en el tercero. Muy buena actriz. Y un timbre bellísimo.
El público de platea se puso a una en pie en su turno de aplauso. Hizo de sobra méritos para que “alguien” (la dirección, sus compañeros) le permitiera recoger aplausos en solitario. Pero tal cosa no sucedió.
Y en tercer y principal lugar, por Maazel. La verdad es que saqué entrada por una cuestión sentimental: mi primera Butterfly en disco fue la de Maazel /Scotto /Domingo de finales de los setenta, grabación que lleva conmigo más de veinte años.
En cuanto a lo meramente visual, ver a Maazel cómo trabajaba fue una gozada. Y en cuanto al resultado dramático-musical fue lo mejor de la noche: esos fraseos (¡con esa orquesta!), esos climax (finale de quitar el hipo), esa atención a los detalles.
Nada de almíbar ni cursilería. Maazel cree en la obra y nos transmite esa fe. Maestro, me descubro.
En cuanto al resto, sobresaliente Suzuky (Marianna Pizzolato), bien el cónsul (el armenio Hakobian) y aprobados los demás.
Lo de Pinkerton fue de juzgado de guardia. En teoría el italo-brasileño Thiago Arancam sustituía in extremis al griego Flemotomos. Pero qué quieren que les diga: a mí me sonó a debut programado y encubierto (esa hoja suelta en el programa le delata), pues al bello Arancam no le deben faltar padrinos (es “triunfito” del Operalia-Plácido Domingo 2008).
NADA se puede opinar de él, pues literalmente no se le oía NADA de NADA. Es con diferencia el peor tenor que he padecido en un teatro: he visto mucho más nivel en los tenores de las compañías ambulantes del Este que recalan en mi pueblo cada temporada.
Y encima, un jeta: salió sonriente a saludar (aprovechando el tirón de la apoteosis final), aunque afortunadamente, fue (tibiamente) abucheado. Vamos a ver: si es así de malo, que no salga a saludar; y si tuvo un mal día, que no salga a saludar
Resultaba jocoso leer en el “anexo” al programa que “… completó su formación en la academia del teatro Alla Scala…”. O sea: que ya no puede mejorar más. Si este pollo fue el segundo premio Operalia 2008, habría que ver el nivel de quienes quedaron por detrás.
En resumen: pese a los “peros”, noche para el recuerdo. Aún quedan dos funciones: no se la pierdan.
Saludos.
PD 1: Si pueden elegir, elijan localidades impares: todo lo importante sucede muy a la derecha (del público) del escenario. Los sufridos ocupantes de los laterales pares sufrimos literalmente una versión “semi-escenificada”. Señores de la regie: ¿por qué ese sectarismo?
PD 2: Si tienen algo previsto para después de la función (una cena, coger un tren, una cita nocturna, recoger a sus hijos de casa de la suegra, … etc.), vayan con cuidado: la función duró más de media hora que lo que informa la web y el programa de mano. Helga, dimisión!
Tenía esperanza de que el tenor de las últimas representaciones fuera mejor pero parece que no ha sido así.
Qué lastima!!!
