3 de enero. Última función del segundo reparto.
El teatro hasta arriba (el palco Real estaba bastante repleto: no me fijé con quién, no era la familia Real) y presencia del Maestro Plácido Domingo, con quien tuve el honor de coincidir en el servicio en la pausa.
Desde luego es una Carmen desigual, una Carmen signo de los tiempos; porque sobre el papel estamos ante un elenco y un montaje que se podría haber presentado en cualquier gran teatro internacional, y sin embargo, la función en sí pues está lejos de ser una Carmen para el recuerdo. ¿Los precios? Los clásicos del Real: una locura para lo que se ofrece... pero signo de los tiempos en los que vivimos.
La Carmen fronteriza (no se sabe bien en dónde) de Damiano Micheletto está muy, muy inspirada en la mítica de Bieito (ya lo había percibido así cuando la vi en cine). Sus mejores ideas (espacio escénico, movimiento del coro...) están claramente tomadas de ahí; y las ideas nuevas que aporta no siempre terminan de funcionar. La presencia de esa señora que te tienes que creer que es la madre de Don José porque lo dicen las notas al programa (pero podría ser una personificación de la muerte o del destino, como ocurría en el montaje del Villamarta de Jerez) no se entiende desde el momento que de acuerdo al libreto la madre de Don José está viva, el uso de los niños como figurantes en los cambios de acto no va a ningún sitio; y quizá el prostíbulo de carretera del segundo acto funciona pero ya está visto. ¿Lo mejor? Quizá la forma de presentar a Escamillo previa a la corrida del cuarto acto. No quiero olvidar la cabina/garita giratoria omnipresente en los cuatro actos; que es un problema acústico del carajo: cuando los cantantes cantan dentro de la garita, se amortigua el sonido y se ve perjudicada la proyección. Un montaje de ópera debería cuidar estos asuntos. En fin, para lo que suele hacer Micheletto, un poco un quiero y no puedo, con sensación de deja vu.
Carmen fue J'nai Bridges, que tiene presencia escénica importante, soltura, el punto de zafiedad imprescindible en el personaje y una voz atractiva en el grave. Sin embargo, conforme asciende al agudo la voz tiende a quedarse atrás y la proyección se ve perjudicada; de forma que en pasajes importantes la voz no suena como protagonita. No creo que sea una mala cantante, pero funcionará mejor en otro tipo de repertorio. Tuvo mucha química con el Don José de Michael Fabiano que da lo de siempre: un canto entregado, un timbre de belleza privilegiada, un volumen de protagonista... y una técnica no siempre del todo bien resuelta, que le causa algún problema, como en un agudo apretado o en ese intento de voz mixta con que culmina
La fleur, que se queda en un falsetazo. Con todo, como siempre, es entregado y sabes lo que te da y lo que no.
Bien cantada la Micaela de Miren Urbieta-Vega (de la caracterización estúpida que propone el montaje del personaje hablaremos en otro momento) quizá de timbre demasiado matronil para la parte, pero con una escuela de canto incuestionable: suyo fue el mejor canto de la noche, y su aria del tercer acto resultó muy celebrada. También muy bien el Escamillo de Luca Micheletti tanto por voz, educada y resonante, como por desenvoltura escénica: inquieta un poco ver todos los roles que ya canta, pero para este tiene la voz indicada, ¿qué duda cabe? Entre los secundarios, los mejores por su sonoridad fueron la Frasquita de Labourdette, el Remendado de Atxalandabaso y el Zuñiga de Lagares. Del otro lado de la balanza, casi inaudible la Mercedes de Chappuis. Correctos los demás.
El coro no estuvo en su mejor noche (y miren que suele estar bien) e Iñaki Encina (director asistente de Eun Sun Kim) tuvo que aguantar que muchos de los cantantes le tirasen del tempo (supongo que por inercia de los tempi de la maestra); aunque al menos la orquesta no sonó pachanguera, como suele ocurrir en esta ópera.
El teatro repleto, la gente bastante discreta en aplausos durante la representación (con la honrosa excepción del aria de Micaela) y bastante más cálida al final.
¿Fue una Carmen para recordar? No, ni mucho menos. ¿Fue una Carmen con elementos sobre el papel como para exhibirse en un primer teatro internacional? Muy seguramente. Pero eso solo habla de cómo está la ópera hoy. Se pasa el rato... con la butaca de platea a 280 euros. ¿Es ese el precio que ustedes pagarían por pasar el rato? Ese debate es interesante; pero es otro debate.