Mengíbar escribió:
Pude asistir anoche a la segunda representación del reparto Nucci-Pratt-Albelo. Como era de esperar, pues todo estaba planificado de antemano, se bisó la "Vendetta". Nucci es un viejo zorro y se sabe todos los trucos para meterse al público en el bolsillo y llevarse todo el protagonismo de la noche. Por ejemplo, saliendo a saludar a telón bajado en los entractos, algo que no se suele hacer por aquí y que el otro reparto no hace. Son cosas de los viejos divos. En cuanto a su interpretación, se salva por su carga teatral, por la manera en que tiñe de dramaticidad a un canto que ya hace tiempo muestra bastantes defectos: permanente e insoportable portamento, frases acortadas por falta de fiato, fraseo precipitado en los inicios de frases, recurso a la declamación en muchas ocasiones... Pero, con todo, sigue emocionando y eso es algo, por desgracia, cada vez menos frecuente en la ópera.
Albelo me decepcionó, esperaba un canto más refinado y un fraseo más detallista. Por el contrario, se le vio brusco en los ataques, empujando la voz de manera poco ortodoxa y con bastante monotonía de colores (hubo quien dijo que le recordaba al Kraus viejo): apenas hubo matizaciones, ni medias voces, ni variedad dinámica. Para colmo, casi se le escapa un gallo en el Si natural final de "La donna è mobile". La verdadera sensación de la noche fue para mi Jessica Pratt, una cantante de la que vamos a oir hablar mucho ya mismo, en cuanto acometa "L'Africaine" en La Fenice con Kunde este noviembre, sin ir más lejos. La voz es de una calidad tímbrica impresionante, limpia, brillante, con amplio squillo, perfectamebte proyectada y sin ningún atisbo de vibrato (a diferencia de Cantarero). Los sobreagudos salen como cañones y con una limpieza impresionante. No es la típica ligera, sino que la voz tiene cuerpo y anchura como para poder jugar con ella a la hora de matizar y dotar de credibilidad dramática al canto.
Lo que no cambió en esta velada fue la plana y gris dirección de Halffter: no hubo tensión en el foso, los tiempos volvieron a ser lánguidos y a veces parecía que el propio Nucci, desde el borde del escenario, le estuviese dando indicaciones sobre cómo dirigirlo. Y es que dirigir Verdi no es tan fácil como se piensa.
Estoy totalmente de acuerdo con su impresión de ayer noche. Halfter arruinó la noche. La escena de Nuci con Gilda en el primer acto, metidos en ese cuartucho, alejados de la boca del escenario fue aburrida. Por cierto yo comente de lo de la voz de Celso Albelo, en comparación con un Kraus que ya quisiera él. No siendo fan de Kraus, cualquier cosa que hubiese hecho el maestro distaría años luz de su atropellado duque de ayer.