-La ópera es bastante mayor como para que un chico como Loy le pueda
hacer daño, no te preocupes angelparsifal
-La música ha cambiado en 200 años. La concepción del teatro ha cambiado en 200 años. Hay una partitura musical que respetar. No hay una partitura escénica. La música permanece y se interpreta (aunque se reinterprete, también...) y la escena se vuelve a crear, porque está en su naturaleza. No hay drama.
-Cuando se vuelve a crear, porque la realidad lo exige, el escenario está vacío; se hace, lógicamente, con los criterios actuales (no conozco a nadie que crea que vive en el siglo XIX, a pesar de que muchos lo intentan). Dentro de esos criterios actuales está la voluntad
historicista de plasmar en la escena los códigos teatrales del momento en que fue compuesto. También está traducir los códigos estéticos de música y texto a los códigos teatrales actuales. Tampoco hay drama.
-El drama viene cuando una puesta es mala. Sin más. Y que sea mala no tiene que ver con toda la retahíla de
respeto, códigos, tradición, atentado a la obra con la que ustedes salen siempre.
-Me sorprende que a los que les repele el historicismo musical y prefieren la lectura Romántica (con los códigos de otra época) de una partitura barroca o clasicista, en cuestiones escénicas sin embargo siempre aboguen por un historicismo radical.
-En toda interpretación debe haber un espacio para la creatividad, si no, el arte enferma. En la interpretación musical, el espacio es el que deja la propia partitura (y es mucho). En la re-interpretación escénica de una obra, el espacio es mayor, porque la
partitura que tiene que interpretar no es explícita. No se engañen: no es la música y el texto. Sino lo que hay debajo, las ideas, los conceptos y las sensaciones. Un material más abstracto, en realidad, pero que es la sustancia de la experiencia artística. Si una puesta no va contra ese material (y son la mayoría, aunque hay muchas puestas malas, claro) es perfectamente válida, y no se merece ni un fusilamiento ni una persecución a gorrazos (eso sí que es historicismo

).
-Ya en lo concreto, la puesta de Loy es fidelísima al espíritu de
Roberto Devereux. Es que es incluso fiel, en sentido amplio, al texto. Díganme un momento de distorsión concreto, una traición imperdonable de esas que les duelen a ustedes. Y un cambio de época no es una distorsión siempre que no vaya contra el espíritu del drama (¿alguien se queja de las Bodas de McVicar?). Hay incluso puestas atemporales, que son mucho más agresivas en realidad con el argumento, aunque no lleguen a contradecirlo, y nadie levanta escándalos (el Onegin de Carsen que tanto gusta, el Boris de Decker que arrasó en Barcelona). Empiezo a pensar que lo que pasa es que no han hecho mucho caso a la puesta de Loy (y lo entiendo, Gruberova está estupenda).