Rinaldo escribió:
mitchum escribió:
igual es que Berg es un coñazo y nadie se atreve a decirlo por miedo a ser tildado de paleto...
Sus prejuicios sobre Berg me preocupan, y no deja de impresionarme como se puede aburrir con semejante música y semejante libreto, es tan seductora e irresistible como la misma Lulú.
Serían prejuicios si no hubiera hecho esfuerzos ímprobos por escuchar alguna vez entera el "Wozzeck". Y con las mismas ganas que empieza, se retira, incapaz. No lo llame prejuicios, llámelo frustraciones, si quiere.
Y no se preocupe, en serio, que tengo tratamiento y ya me voy reponiendo.
Al amigo Tunner. Dentro de lo minoritario que de por sí es el género operístico, estoy convencido que Berg es sólo para paladares entrenados. Es decir, para la minoría de la minoría. Digo lo mismo para él que para Wagner: ojalá algún día sea capaz de disfrutarlo. Pero el dodecafonismo me exige un esfuerzo que, a día de hoy, me resulta sobrehumano. Y más allá de eso, es que no disfruto lo que veo y oigo.
Señor marqués, no es ser burdo. Pero imagínese mi cara cuando alguien se hace el indignado al escuchar a un forero que dice aburrirse con Lulú, poco menos que con un aire condescendiente de "pobrecito, no sabe lo que dice", "oh, cómo es eso posible!". Y recupero una frase mágica del amigo Tunner, "programe 25 rigolettos y 25 lulus, y veamos qué llena o no". Desde luego, no todo se mide en términos cuantitativos, porque el arte busca la calidad, no el ser comercial. Pero la condescendencia cuando uno es incapaz de paladear lo más minoritario de un género no precisamente de masas como la ópera, hace que me rebele.
Manías de vaquero, perdónelas.