Aquí estoy otra vez, robando unos minutos de conexión (por cierto la línea del vecino se llama "el choch* de Ana", os lo juro

). Sobre la relación entre los dos amigos creo que sí, que podrías tener razón, lo que pasa es que hoy en día crea una sensación un tanto ambigua, teniendo en cuenta que se trata de una obra de ambientación helénica. Ambigüedad que, por cierto, Sagi creía ver también entre Orestes y la propia Ifigenia, que parece obsesionada con su hermano desde el principio de la ópera.
Sobre la bañera, al parecer pretende crear reminiscencias con el cuadro de David "La muerte de Marat" y podría recordar también la muerte de Agamenón, al que creo recordar que Clitemnestra le había asesinado mientras se daba un baño. Lo cierto es que resulta un poco chocante. Por cierto, que la idea inicial en esa parte era que el coro cantase tumbado en el suelo mientras iba bajando la "persiana" hasta cortarnos por la mitad, figuradamente hablando. Sólo lo ensayamos una vez, y no imagináis el miedo que se pasa. Cierto que tenemos un gran equipo técnico en el Campoamor (con los que además lo pasamos muy bien, son muchas horas juntos), pero eso sí que merecería cobrar un plus de peligrosidad
Más curiosidades o "lo que el ojo no ve". Fijáos al final de la obra, en el último coro en la iluminación de la lámpara, un efecto muy bonito que yo no había visto nunca antes. En esa parte podéis sonreir, desde el escenario os vemos perfectamente hasta a los que estéis en gallinero

Otro detalle curioso es que Sagi tiene la particularidad de ser uno de los poquísimos directores que conozco que cuida al detalle aspectos que otros pasan casi por alto, como los saludos. Cada obra suya tiene coreografía en esa parte. Y también que es uno de los pocos que no asiste al estreno de su obra, según él porque le ponen nervioso los comentarios de la gente, prefiere verla entre cajas.