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UN MISTERIO DE SAINETE. Les Arts.
No debería perder ni un segundo en escribir sobre lo visto en esta supuesta “modernización de la zarzuela”, y si lo hago es para proclamar mi indignación por semejante cosa. Creo que debo hacerlo y decir lo que pienso.
Dudo al calificarla: ¿castaña, bodrio, tomadura de pelo…? Se me ocurren cosas peores. ¿De verdad no hay mejor forma en utilizar el dinero público que así?
El engendro, parido por D. Enrique Viana, conocido en los ambientes por sus ocurrencias, no alcanza el grado de “fiesta de instituto”. De instituto ramplón.
Unas vocecitas insignificantes (si no hay nada mejor en el Centro de Perfeccionamiento, ciérrenlo, es tirar el dinero) tratando de arrancar sonrisas con un libreto inexistente, sin gracia, alguna, sin trama pero eso sí, metiendo ideología woke poquito a poquito.
De la parte musical, ya digo, voces inapreciables, acompañadas de dos pianos (suficiente) y se basa todo en una selección de romanzas de las zarzuelas más desconocidas de Serrano. Y de las peores. Es una manera de restregar a los valencianos que Serrano no es tan músico glorioso como piensa aquí la mayoría de gente. Pues ya lo sabíamos, aunque hizo cosas notables no hace falta tirar el dinero público en ese empeño y con esta porquería. De la selección (¿?) e salvan La canción del Olvido y el Trust de los tenorios, el resto -yo al menos- no las he visto nunca ni tengo grabación alguna. Y la selección de romanzas… pues parecidas a cuplés, a coristas de vodevil a lo peor de la música lírica de mediados del XIX. Repito, … no quiero caer en palabras gruesas, digamos simplemente que inaceptable.
Lo peor es que se le veía venir. Y lo aún peor es que para el futuro, se atisban cosas similares (lo de Bohemios en la Zarzuela apunta maneras) porque además hay ya cierta tendencia; recordemos el bodrio de Pascual con Doña Francisquita, y la programación tendente a arrinconar los grandes títulos del género español: Marina (ahora en la Maestranza), Don Gil de Alcalá, La del Manojo de Rosas, Luisa Fernanda… cientos de zarzuelas con montajes brillantes almacenados, esperando a ser programadas.
Sr. Iglesias, si no le gusta la zarzuela (que es evidente que no) no la programe, ponga otra ópera barroca que este año hemos visto sólo tres, o algún recital de lieder, que también hemos visto pocos. Esto último, claro, es ironía. Pagar 40 euros por oir a una estudiante la romanza de Marinela con cierto aseo y poco más, resulta excesivo, se mire como se mire.
Un señor que dice que “hay que ver cómo estaban las cosas antes de venir yo aquí” es que tiene un sentido autocrítico bajísimo y una vergonzosa falta de memoria: le recuerdo, Zelle, la pésima elección de zarzuelas, esto de hoy, una programación (la de este año) con casi todas las ópera repetidas, un declive de las voces que nos visitan… y aun así quiere que le prorroguen el contrato por aclamación. Lo que hay que ver y oír.
Repito, tomadura de pelo, castaña en toda regla y un bodrio monumental. Que le aproveche al sr. Iglesias y su colla de amigos, mientras los aficionados, sufrimos y callamos.
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